La ensalada de frutas y lechuga es la combinación perfecta entre lo dulce y lo crujiente.
¿Quién dijo que la lechuga y las frutas no hacen buen equipo? La mezcla de su textura crujiente con el dulzor jugoso de las frutas crea una combinación fresca, colorida y naturalmente irresistible. La ensalada de frutas y lechuga no solo es fácil de preparar, sino que también es perfecta para acompañar las comidas y disfrutar de un plato ligero y lleno de sabor.
Ya sea en días calurosos, una reunión especial o simplemente cuando quieres algo diferente, esta receta es la opción ideal para darle un toque especial a tu mesa. Acompáñanos y descubre con Recetas Nestlé® cómo preparar una deliciosa ensalada de frutas y lechuga.
¿QUÉ ES LA ENSALADA DE FRUTAS Y LECHUGA?
La ensalada de frutas y lechuga es una combinación fresca y colorida que une lo mejor de dos mundos: la textura crujiente de la lechuga y el dulzor natural de las frutas. Visualmente, es colorida con una mezcla de verdes, rojos y amarillos que invitan a probarla gracias a ingredientes como lechuga fresca, manzanas, uvas, fresas, piñas, mandarinas, duraznos entre otras. A menudo complementadas con aderezos ligeros y frutos secos o quesos para un toque extra de sabor y textura.

Además, al ser una receta, fácil y practica de preparar al no requerir cocción, permiten disfrutar al máximo los beneficios nutricionales de sus ingredientes frescos, como las vitaminas y minerales presentes en las frutas y la lechuga.
Aunque su nombre pueda confundirte, esta ensalada no es un postre, sino una receta refrescante que puedes disfrutar como acompañamiento para carnes y pescados, una entrada ligera o incluso como plato principal, así que no te dejes confundir por el nombre que esta ensalada no está reservada para el final de la comida.
INGREDIENTES RECOMENDADOS PARA UNA ENSALADA DE FRUTAS Y LECHUGA
Puede parecer obvio que los ingredientes principales de esta receta son frutas y lechuga, pero la clave para lograr una ensalada realmente deliciosa está en elegir las combinaciones correctas. La mezcla ideal debe equilibrar sabores, texturas y colores, logrando un plato fresco y lleno de contraste. A continuación, te contamos algunas de las mejores recomendaciones para que tu ensalada sea todo un éxito:
1. Lechuga fresca: Como el nombre de esta receta lo indica, la lechuga es la base principal de este plato. Su textura crujiente y sabor suave resaltan y equilibra el dulzor de las frutas. Los tipos sugeridos son la lechuga romana u orejona o mezclas de hojas de verdes como espinaca baby o rúgula se integran muy bien con las frutas. Se puede colocar como una cama en el fondo del plato para dar estructura o cortarla en trozos medianos y distribuirla uniformemente para que se mezcle con los demás ingredientes.
Para lograr la mejor base crujiente, elige la lechuga adecuada. Descubre aquí cuáles son las variedades más utilizadas.

2. Frutas de sabor dulce y ácido: A diferencia de la típica ensalada de frutas que puede confundirte con esta receta, aquí no se trata solo de mezclar cualquier fruta que tengas a la mano. La clave está en elegir frutas equilibradas que no solo se complementen entre sí, sino que también armonicen con la lechuga. Las mejores opciones son:
- Manzana: las rojas aportan dulzura y un toque crujiente, mientras que las verdes añaden un equilibrio ácido refrescante. Para evitar que se oxiden, corta las manzanas al final y agrégales un poco de jugo de limón.
- Uvas: Verdes o rojas, estas pequeñas frutas son jugosas y aportan dulzura a cada bocado. Puedes usarlas enteras para un toque decorativo o cortarlas por la mitad para facilitar la mezcla en la ensalada.
- Fresas: Su color intenso y sabor ligeramente ácido, son el complemento perfecto para la lechuga. Córtalas en mitades o cuartos según el tamaño, y agrégalas justo antes de servir para conservar su frescura.
- Frutos rojos (moras, frambuesas y arándanos): Ideales para añadir un toque ácido y un color intenso. Suaves y fáciles de integrar, son perfectos para decorar y enriquecer el sabor.
- Naranja y mandarinas: Sus gajos aportan jugosidad y un toque cítrico brillante. Retira las semillas y corta los gajos en trozos pequeños para que se integren mejor.
RECETAS RECOMENDADAS
- Mango: Dulce y tropical, su textura cremosa crea un delicioso contraste con la lechuga. Córtalo en cubos medianos y mézclalo con cuidado para evitar que se deshaga.
- Piña: Jugosa y refrescante, añade un toque dulce y ácido que realza los sabores de las demás frutas. Córtala en trozos pequeños para que sea fácil de combinar.
- Sandía: Ligera y extremadamente refrescante, es perfecta para los días calurosos. Córtala en cubos medianos y agrégala justo antes de servir para mantener su textura.
3. Frutos secos y semillas: No son solo un complemento decorativo; son clave para añadir un toque crujiente y un contraste interesante en textura y sabor. En estas ensaladas, ayudan a equilibrar la suavidad de las frutas y el frescor de la lechuga, creando un plato más completo y con carácter. Las mejores opciones son:
- Nueces: Aportan un sabor ligeramente amargo y una textura crujiente que contrasta perfectamente con las frutas dulces. Puedes trocearlas o dejarlas enteras, según prefieras.
- Almendras: Delicadas y crocantes, son ideales para un toque sutil de sabor y textura. Si quieres resaltar su aroma y sabor, tuéstalas un poco.
- Semillas de girasol: Perfectas para un toque crujiente adicional.
4. Aderezo: Es el elemento que une todos los sabores y texturas de esta ensalada. La clave está en elegir opciones ligeras que complementen el dulzor de las frutas y el crujiente de la lechuga.
- Vinagreta de miel y limón
- Aceite de oliva con un toque de jugo de naranja
- Yogurt natural con un toque de miel
5. Extras: Son esos pequeños detalles que, desde un toque salado hasta un aroma fresco, agregan profundidad y personalidad a cada bocado.
- Queso fresco o maduros: Su suavidad combinan muy bien con las frutas
- Hojas de menta: Aportan un toque aromático y fresco
COMBINACIONES IDEALES PARA TU ENSALADA DE FRUTAS Y LECHUGA
Lograr una ensalada equilibrada y deliciosa depende de elegir combinaciones que armonicen tanto en sabor como en textura. La clave está en mezclar frutas dulces y ácidas con ingredientes que aporten contraste, como frutos secos o aderezos ligeros. Aquí tienes algunas pistas para lograr las mejores combinaciones:
- Dulzura tropical: Frutas como mango, piña, mandarina se complementan muy bien con almendras y aderezo cremoso a base de yogur o Crema de Leche NESTLÉ®. Es ideal para buscar sabores suaves y refrescantes.
- Contrastes crujientes. Si prefieres texturas variadas, combina manzana verde con uvas y nueces. Agrega un toque cítrico con una vinagreta o gajo o trozos de alguna fruta cítrica para realzar los sabores.
- Toques frescos y aromáticos: Fresas y frutos rojos, acompañados de hojas de menta y gajos de naranja, crean una mezcla ligera.
- Color y elegancia: Granada, manzana roja y queso fresco forman una mezcla vibrante y llena de sabor. Aquí el queso fresco o de cabra es esencial para aportar cremosidad y un toque salado que complementa los sabores dulces y ácidos de las frutas. Un ejemplo de esto son las ensaladas navideñas como la de manzana.
FUENTES: